El único título europeo de Buffon

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Gianluigi Buffon acaba de cumplir 40 años y qué mejor manera de felicitar al guardameta italiano que recordando el partido que le regaló su único título continental de clubes, la Copa de la UEFA de 1999. Tras fichar por la Juventus dos años después parecía lógico esperar que Buffon ampliara su palmarés a nivel europeo, pero las tres finales de Champions League perdidas con la Vecchia Signora han dejado aquella lejana victoria con el Parma como un recuerdo único e inigualable hasta la fecha.

Eso sí, los 8 títulos de Liga, 4 cuatro Copas de Italia y el histórico Mundial de 2006 no dejan ninguna duda de que Buffon tiene un historial deportivo para enmarcar. El único lunar de su carrera, del que a nivel individual no tuvo ninguna culpa, los dos títulos de Liga arrebatados a la Juve por el Calciopoli, un escándalo de compra de partidos que le llevaría a vivir un añito en el infierno de la Serie B que le sirvió para demostrar su fidelidad a los colores blanquinegros.

PARMA – OLYMPIQUE DE MARSELLA (Final Copa de la UEFA 1998 – 1999)

El Parma llegaba a la final tras haber eliminado de manera incontestable al Atlético de Madrid en semifinales por un total de 2-5. Para varios jugadores del equipo como Sensini, Asprilla, Fiore o Dino Baggio era la oportunidad de reeditar el título de 1995 en el que vencieron a sus compatriotas de la Juve. Enfrente el Marsella de Blanc y Pires, un conjunto temible liderado por estos dos jugadores que el año anterior habían levantado la Copa del Mundo en su país. Sin embargo, los franceses llegaban con muchas bajas tras los incidentes de la ronda anterior en Bolonia (Ver en Footballia) que acabaron con una batalla campal en la que hubo involucrados futbolistas de ambos conjuntos. Hasta 5 jugadores marselleses estaban sancionados sin poder disputar la final: Ravanelli, Gallas, Luccin, Dugarry y Jambay, algunos de ellos piezas claves del esquema de Courbis.

En la escuadra gialloblu y con apenas 21 añitos, Buffon disputaba su segunda final en 6 días tras lograr la Coppa Italia, su primer título. Su juventud contrastaba con su experiencia, ya que era su cuarto año en la élite, siendo en tres de ellos el guardameta titular del equipo. Además el equipo contaba con un defensa muy contrastada en la que destacaban Thuram y Cannavaro, que junto a la magia de Verón y la velocidad de Crespo y Chiesa completaban un 11 de muchas garantías.

  

El choque comenzó con el Olympique de Marsella dominando el centro del campo. Pires y el talentoso Gourvennec intentaban enlazar sin mucho éxito con el delantero Maurice, más acostumbrado a ver los partidos importantes desde el banquillo. Blanc sacaba el balón jugado desde atrás con mucho poderío mientras los italianos esperaban confiados su oportunidad. Y ésta llegó mediada la primera mitad tras una cesión horrorosa de Blanc a su guardameta. Crespo, el más listo de la clase, se adelantó a Porato y con una sutil vaselina hacía el 1-0. Los italianos golpeaban primero tras haber sido superados de manera clara durante los primeros 30 minutos. Y entonces comenzaron las dudas de los franceses, que no podían entender cómo iban perdiendo aquel encuentro. El Parma olió el miedo y no tardó demasiado en abrir brecha en el luminoso. Un centro de Fuser fue rematado por el lateral izquierdo Vanoli para dejar el partido muy cómodo al conjunto de Malesani, que se dedicó a esperar y buscar sus opciones a la contra. Con una nueva ocasión de Crespo que desbarató Porato acabó la primera parte.

Tras el descanso, el plan del entrenador italiano seguía saliendo a la perfección y el Parma jugó sus mejores minutos demostrando que tener la posesión no es sinónimo de victoria. El Olympique seguía sin recuperarse del KO que habían supuesto los tantos de Crespo y Vanoli cuando les llegó un nuevo y definitivo jarro de agua fría en forma de golazo. Verón centró, Valdanito amagó para dejarla pasar bajo sus piernas y Chiesa fusiló a un Porato que nada pudo hacer ante aquel misil teledirigido. Quedaba media hora y parecía más cerca una goleada de escándalo que un atisbo de remontada de los franceses. Al final ni lo uno ni lo otro, ambos equipos firmaron el alto el fuego y el 3-0 fue un resultado justo para lo que se vio sobre el césped.

Años después de este encuentro, se filtró un vídeo previo a la final en el que se veía a Cannavaro inyectándose un medicamento con una jeringuilla. Fueron muchos los que acusaron al central italiano de dopaje y el escándalo fue mayúsculo a nivel internacional pero sobre todo en el país transalpino. La sustancia, Neotox, no es dopante, pero lo cierto es que el vídeo llama la atención por lo distendido de la situación, ya que las bromas entre los jugadores y los doctores son constantes en un contexto en el que puede sorprender. Pero más allá de eso fue peor el escándalo mediático que se provocó que las consecuencias deportivas o legales de esta filtración. Viendo la superioridad del Parma en el encuentro nadie podrá excusarse en las jeringuillas para quitar ni un ápice de mérito a esta victoria tan especial para el gran Gianluigi Buffon y los suyos.

 

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