La Guerra de Yugoslavia en 5 partidos y una patada

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“Ahí estaba yo, una cara pública preparada para arriesgar mi vida, mi carrera, todo lo que la fama puede comprar, todo por un ideal, por una causa: la causa croata“. Así se expresaba Zvonimir Boban tras los incidentes que se produjeron en el estadio Maksimir de Zagreb durante el partido entre el Dinamo y el Estrella Roja aquel fatídico 13 de mayo de 1990 y por los que estuvo 6 meses suspendido. El jugador croata se convirtió en la imagen del nacionalismo de su país tras propinar a una patada a un policía que estaba pegando a un aficionado y fue tildado de héroe y tirano a partes iguales. Para muchos, aquella escena fue el pistoletazo de salida de una guerra que acabaría con la escisión de Yugoslavia en 5 Repúblicas independientes (a las que posteriormente se añadirían Montenegro y Kosovo).

El apoyo del pueblo croata al nacionalista Tudjman en las elecciones pocos días antes del partido ya incitaba a pensar en un choque de alto riesgo. La llegada de 3.000 ultras del Estrella Roja autodenominados Delije (Héroes) liderados por el radical Arkan añadían gasolina a un evento que tenía todos los ingredientes para acabar en tragedia. Y así fue, los Bad Blue Boys locales comenzaron a lanzar piedras a los Delije y la batalla campal no tardó en extenderse a todas las partes del campo. La policía, siguiendo las órdenes de Milosevic, solo atacaba a los ultras croatas que acabaron encontrando en Boban al símbolo que les guiaría durante los próximos años a una independencia en la que murieron 20.000 compatriotas.

Ya en el ámbito deportivo, la guerra separó a una generación de jugadores croatas y serbios que de haber continuado juntos podría haber llegado a ser una de las mejores selecciones de la historia del fútbol. Pero como planteaba el croata Stimac, los sentimientos no se dejan llevar por la razón: “Cuando jugaba para Yugoslavia no sentía nada, era solo deporte. Ahora el sentimiento es increible”. A través de varios partidos de la época reviviremos una cruenta guerra que también se jugó en el césped y en las gradas.

Yugoslavia – Alemania del Este (Semifinal Mundial sub-20 1987)

En 1987 una joven hornada de yugoslavos viajaba al Mundial sub 20 de Chile sin ningún tipo de presión. Algunos jugadores como Mihajlovic, Jugovic o Boksic no acudieron a la cita ya que les dijeron que aprenderían más jugando en la liga local que en aquel Mundial, muestra de la confianza que había en sacar algo positivo del torneo. Aun así, contaban con un equipo muy competitivo: A los croatas Jarni, Suker, Boban y Prosinecki se les unía el talento del montenegrino Mijatovic en punta de ataque. Tras una primera fase inmaculada con tres victorias, donde fueron capaces de golear a los organizadores, les tocaba medirse en cuartos de final contra Brasil. Un gol de Prosinecki en el 89 eliminaba a la canarinha y metía a los balcánicos en la siguiente ronda, donde les esperaba la siempre complicada Alemania del Este.

El partido comenzó con un dominio total de los yugoslavos. Prosinecki y Boban controlaban el medio campo mientras sus rivales corrían detrás del balón. El mejor jugador de los alemanes era Matthias Sammer, que años después obtendría el Balón de Oro y que como sus compañeros se veía superado. Solo la falta de puntería de los balcánicos peritía que el marcador no se moviera. Especialmente desafortunado cara a puerta estuvo Prosinecki que mandó varios balones a las nubes. Aun así, sus muestras de clase eran de lo más destacado del encuentro, con un caño de tacón solo al alcance de los verdaderos jugones. A la media hora la insistencia yugoslava recogió sus frutos y tras varios rechaces en el área Stimac consiguió abrir el marcador. Los balcánicos dieron un paso atrás y los de la RDA se quitaron la presión, pero sin crear peligro en la portería del montenegrino Lekovic. Así se llegaría del descanso.

En la segunda parte Suker comenzó avisando con una picadita que no entró. Pero fueron los alemanes los que golpearon primero. Sammer apareció tras un córner peinado al segundo palo para poner el empate en el luminoso. El miedo se apoderó del equipo de Jozic que se olvidó de la gran primera parte que había realizado y prefirió replegarse, ésto lo aprovecharon los de la RDA para buscar el segundo gol, que pudo llegar tras otro balón parado. EN el minuto 70 cuando peor lo estaban pasando los balcánicos, un gran centro fue rematado por Davor Suker que ponía el 2-1 que a la postre sería definitivo. Sin embargo, todavía tocaba sufrir tras la expulsión por doble amarilla de Mijatovic. En los últimos minutos hubo alternativas para ambos equipos, pero más cerca estuvo la sentencia tras varias contras muy bien llevadas por Prosinecki. Al final, el marcador no se movió y Yugoslavia se clasificaba para una final en la que esperaba el otro lado del muro de Berlín, Alemania Federal.

Tras un partido muy igualado, la final se decidió desde los 11 metros. El fallo de Witeczek dio el título a los yugoslavos, algo impensable antes de volar a Chile. Suker, segundo máximo goleador del torneo y Prosinecki y Boban, Balón de Oro y de Plata del torneo respectivamente, salieron muy reforzados de aquel torneo en el que se estaban poniendo los mimbres de una selección llamada a hacer historia. Tres años después en la Eurocopa sub 21, esta base de jugadores ratificó su potencial llegando a la final, donde perdieron, eso sí, de manera contundente contra la URSS de Kanchelskis o Mostovoi, entre otros. (Ver en Footballia).

Hajduk Split – Estrella Roja (Copa Yugoslava 1990 – 1991)

En 1991 concluiría la última temporada de la Liga yugoslava en la que participaron equipos de Eslovenia y Croacia. Al comenzar la guerra estos dos países decidieron jugar sus torneos independientes, por lo que se acabó con la intensa rivalidad que había ido en aumento entre los serbios Estrella Roja y Partizan frente a los croatas Hajduk Split y Dinamo de Zagreb. Varios años antes el Estrella Roja de Belgrado trazó un plan muy ambicioso con un único objetivo, lograr la primera Copa de Europa para un club de los Balcanes. Para ello reclutó a algunos de los mejores jugadores de la región: Prosinecki, Savicevic, Mihajlovic, Pancev o el rumano Belodedici, que llega a Yugoslavia tras pedir asilo político. Con estos mimbres obtuvo las Ligas del 88, 90 y aquel mismo año y con una superioridad aplastante el título de 1991. (Incluso, como se demostró posteriormente, dejándose perder en el campo del Dinamo de Zagreb para evitar conflictos mayores como los vividos la temporada anterior) En mayo el Estrella Roja se jugaría los dos trofeos restantes con los que lograr un triplete histórico, la final de Copa contra el Hajduk Split y la Copa de Europa contra el Olympique de Marsella, que acabarían obteniendo tras una agónica tanda de penaltis (Ver en Footballia).

Pero antes de hacer historia en Europa el Estrella Roja debía vencer al Hajduk Split, en la que a la postre sería la última final de Copa entre equipos de Croacia y Serbia. El equipo croata contaba con algunos de los mejores jugadores de su país, Bilic, Stimac, Jarni, Vucevic y el ídolo de la afición, Alen Boksic. Enfrente, el único croata era Prosinecki, que llegó a ser bautizado como Cetnik (soldado nacionalista serbio) por la Torcida Split y los Bad Blue Boys de Zagreb. Tras la victoria por la mínima del Estrella Roja el año anterior, el Hajduk buscaba la revancha y la logró con un solitario gol de Boksic en la segunda parte. La tensión  se palpó durante todo el encuentro disputado en Belgrado, que concluyó con varias tanganas y expulsados.

Estrella Roja – Partizán Belgrado (Copa Yugoslava 1991 – 1992)

Tras un par de años donde la rivalidad entre croatas y serbios llegó a superar todos los límites, la decisión de Croacia de abandonar la competición provocó que en la última edición de la Liga y Copa de Yugoslavia solo participaran clubes de Macedonia, Bosnia y Serbia. En semifinales de Copa el Željezničar Sarajevo se retiró antes de jugar el partido de vuelta tras comenzar la guerra en Bosnia. Por todo ello estaba claro que la final no podía ser otra que el “Derbi eterno de Belgrado” en el que se encontrarían el Estrella Roja y el Partizán. Dos equipos que en estos últimos años habían dejado a un lado su rivalidad para apoyar conjuntamente la causa serbia.

Esta última edición del torneo yugoslavo daría paso a la Liga de Serbia y Montenegro en la que ambos clubes volverían a ser enemigos irreconciliables rememorando un odio que se remonta al nacimiento de ambos allá por 1945. En esta última edición de la Copa yugoslava el Estrella Roja era el favorito tras lograr un nuevo título de Liga y contar con la base de jugadores que obtuvo la Copa de Europa y la Intercontinental, salvo Prosinecki que fichó por el Real Madrid. En una eliminatoria a doble partido, el Partizan consiguió mantener el 0-1 que obtuvo en el Pequeño Maracaná, tras lograr un 2-2 con tantos de su mejor jugador Mijatovic y de Jokanovic. El Estrella Roja se adelantó dos veces con un golazo de falta de Mihajlovic y otro de Pancev, pero los partisanos tuvieron el carácter suficiente para lograr la igualada y llevarse este histórico título.

Dinamarca – Yugoslavia (Clasificación Eurocopa 1992)

Tras una tanda agónica de penaltis en el Mundial 90 que dejó fuera a los yugoslavos frente a la Argentina de Maradona y Goycochea, los balcánicos esperaban dar el salto de calidad en la Eurocopa del 92. Los jóvenes que habían logrado el Mundial sub 20 en el año 1987 ya estaban preparados para asumir el relevo de la selección aunque la situación política enrarecida provocaba que algunos jugadores no quisieran formar parte del equipo o incluso fueran vetados, como Slaven Bilic. Su padre lideró unas revueltas a favor de la autonomía croata y éste fue el principal motivo para no ser nunca convocado con Yugoslavia.

En el grupo de clasificación para la Eurocopa, Yugoslavia quedó encuadrada en un grupo con Dinamarca e Irlanda del Norte como principales rivales. Parecía claro que los dos partidos contra los escandinavos decidirían el equipo que pasaría a la fase final de Suecia 1992. En los duelos entre ellos, cada uno logró una victoria, curiosamente ambas fuera de casa, pero al final un pinchazo de los daneses en Belfast fue la clave para que los yugoslavos obtuvieran el pasaporte para la competición continental.

En Copenhague los goles de Bazdarevic y Jarni en un césped impracticable sentenciaron el choque para los yugoslavos. Frente a ellos la mejor selección danesa de la historia liderada por los hermanos Laudrup y el portero del Manchester United Schmeichel. Pocos días antes de comenzar la Eurocopa la selección yugoslava, que ya era considerada una de las favoritas, fue expulsada del torneo por culpa de la guerra en la que estaban inmersos y Dinamarca fue repescada para jugar la fase final. Los daneses ya habían comenzado sus vacaciones, pero lo cierto es que se habían reunido para jugar un amistoso contra la URSS arruinando la leyenda de que fueron sacados de la playa para acudir a la competición. Aún así los escandinavos viajaban a la vecina Suecia sin ningún tipo de presión. Con una preparación a marchas forzadas y la baja de su gran estrella, Michael Laudrup por discrepancias tácticas con el entrenador Richard Møller Nielsen, los Danish Dynamite que simplemente se conformaban con hacer un papel digno acabaron logrando el título para sorpresa de todos.

Croacia – Alemania (Cuartos de final Mundial 1998)

Apenas 3 años después de terminar la guerra y representando a un país de 4,7 millones de habitantes y solo 7 años de vida, Croacia llegaba a los cuartos de final del Mundial 1998 contra la todopoderosa Alemania. Los croatas contaban con una selección de ensueño que buscaba recompensar a los suyos tras los sufrimientos de la última década. Suker, Boban, Jarni, Prosinecki, Stimac o Bilic formaban un conjunto muy experimentado que habían vivido en el césped las tensiones de la antigua Yugoslavia. Pero en la selección estaban además jugadores menos conocidos como Asamovic, que perdió a sus dos mejores amigos en el campo de batalla o Krpan, que no dudó en enfundar el arma para defender a su pueblo de los ataque serbios. El ya reconocido como referente de la causa croata, Zvonimir Boban, se rindió a su compañero “El único héroe de nuestra generación es Petar Krpan, mientras los demás estábamos en Milán, Madrid, Alemania o Francia, el era un menor de edad en Osijek con un rifle en la mano”.

Croacia alcanzaba los cuartos de final sin nada que perder y salió a jugarle de tú a tú a los alemanes desde el minuto uno. El partido se les puso de cara en el minuto 40 con la expulsión de Wörns, que dejaba a la Mannschaft en inferioridad, y sobre todo con el golazo de Jarni a pocos segundos del descanso en un momento de los que se consideran psicológicos. En la segunda parte los teutones lo intentaron sin suerte hasta que en los últimos 10 minutos Vlaovic y Suker sentenciaron el choque con un definitivo 3-0 que permitía a los croatas jugar la primera semifinal de su corta historia. Francia, el anfitrión, se cruzaría en su camino. Tras ponerse por delante con un gol de Suker, un doblete del lateral Thuram acabó con las ilusiones de los arlequinados. Sin embargo, aquel Mundial sirvió para reafirmarse en que aquella generación de jugadores yugoslavos que emergían a comienzos de los 90 podría haber hecho grandes cosas si la guerra no se hubiera cruzado en su camino.

 

 

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