Desde su refundación en 2004 la Liga China ha ido creciendo de manera progresiva hasta convertirse en un destino muy interesante para algunos de los mejores jugadores europeos. Los sueldos estratosféricos han favorecido la llegada de futbolistas del más alto nivel como Hulk, Paulinho, Robinho, Oscar, Tévez, Lavezzi, Jackson o el último de la lista, el belga Carrasco, a los que se han sumado en los últimos años grandes entrenadores de la talla de Lippi, Scolari, Vilas Boas, Manzano o Cannavaro. Esta combinación de talento y experiencia llegada del Viejo Continente ha servido para mejorar el nivel competitivo de la Liga y sobre todo de los jugadores locales, con el objetivo final de los organizadores de fortalecer a la selección nacional.

Entre todos los jugadores locales hay uno que destaca por encima de todos ellos, el extremo Wu Lei. El futbolista del Shanghai SIPG ha sido el máximo goleador chino durante los últimos años, así como un asiduo en el 11 ideal de la Liga. Junto a Hulk y Óscar es uno de los principales artífices del crecimiento de un club que pretende amenazar el reinado del Guangzhou Evergrande, vencedor de las últimas 7 Ligas de manera consecutiva, además de dos Champions League Asiáticas. Este 2018 los de Vilas Boas esperan superar el segundo puesto de la temporada pasada y alzarse con el primer título de su historia derrocando así al dominador incontestable de la última década, que ha cambiado de entrenador esta temporada, sustituyendo a Scolari por Cannavaro.

La eliminatoria continental entre ambos conjuntos de la temporada pasada ya nos demostró que el cambio de ciclo puede estar cada vez más cerca, en un duelo espectacular cuyo partido de ida se puede rememorar en Footballia.

Shanghai SIPG – Guangzhou Evergrande (Ida Cuartos de Final AFC Champions League 2017)

Tras obtener las AFC Champions League de 2013 y 2015, el equipo de Filipe Scolari partía como favorito en una competición donde contaban con mucha más experiencia que su rival. La baja de Paulinho, que acababa de fichar por el F.C Barcelona, suponía un contratiempo para el Guangzhou pero se preveía un choque igualado como el que habían disputado apenas un mes antes en el mismo escenario que acabó con empate a 2. Como suele pasar en la Liga China se esperaba que los extranjeros, en este caso los brasileños, marcaran la diferencia: Óscar y Hulk contra Alan y Goulart (mejor jugador de la competición dos años consecutivos).

Desde el comienzo Hulk consiguió llevar el peso del partido, jugando con una marcha más que el resto de jugadores del encuentro. La sencillez para superar rivales y controlar los tiempos del ex del Zenit era insultante. Un gran pase entre líneas a punto estuvo de ser aprovechado por Lu para abrir el marcador, pero en general en la primera media hora apenas hubo ocasiones relevantes. El Shanghai tenía el dominio pero no era capaz de llevar demasiado peligro, a pesar de varios destellos y disparos de Óscar. En una jugada aislada, una internada de Wu en el área acabó en un penaltito por un empujón leve, que Hulk transformó en el 1-0. Justo antes del descanso el capitán Wang ponía el segundo tras un córner magistralmente lanzado por el propio Hulk. La defensa del Guangzhou tenía ya la cabeza en el vestuario y dio demasiadas facilidades para rematar. Scolari tenía mucho trabajo que hacer en la media parte para cambiar el rumbo del partido…

La segunda parte comenzó mejor para los visitantes, con un Gao muy activo que estuvo cerca de acortar el marcador. Sin embargo, la conexión Hulk – Wu estaba de dulce y un taconazo del brasileño dejó solo al extremo que la cruzó a la perfección para hacer el tercero. Sin apenas tiempo para reaccionar y tras un córner en contra, ambos jugadores realizaron otra contra para enmarcar que el propio Wu Lei mandó a la red completando así una goleada de escándalo. A la exhibición de Hulk se le estaban acabando los calificativos, siendo capaz de driblar a la defensa rival con una facilidad pasmosa. El entrenador brasileño intentó cambiar las piezas para maquillar el resultado para el partido de vuelta, pero la retaguardia local apenas dejó opciones. Incluso el equipo de Vilas Boas tuvo la última ocasión para hacer una manita que hubiera desatado la locura en el Shanghai Stadium.

Días después en el partido de vuelta el Guangzhou sacó su orgullo de campeón y realizó un encuentro perfecto que acabó con un espectacular 5-1 que mandaba la eliminatoria a la prórroga (en la competición asiática no hay valor doble de los goles fuera de casa). Tras un tiempo extra sin novedades, el pase a las semifinales se decidió en los penaltis donde el Shanghai SIPG estuvo más certero y consiguió eliminar a sus compatriotas tras haber tenido el miedo en el cuerpo durante todo el choque. Fueron 180 minutos de fútbol total que acabó con un 5-5 global, que dejaba a las claras la igualdad de dos equipos que en los próximos años seguirán peleando por el podio de una competición cada vez más competitiva como es la Liga china.

En las semifinales de la Champions, el Shanghai se vio superado en una eliminatoria muy igualada por los Urawa Red Diamonds japoneses, que a la postre serían campeones tras vencer en la final al Al-Hilal saudí con un agónico gol en el minuto 88 del encuentro de vuelta que rompía el empate.

(Visited 165 times, 1 visits today)