Esta semana nos sorprendíamos todos con la muerte del ex jugador Enrique Castro “Quini”. Gracias a sus compañeros, periodistas y amigos, que hablaban maravillas del asturiano tanto dentro como fuera del césped, hemos podido conocer un poco mejor tanto la carrera deportiva como los reveses de su vida entre los que se encontraron un secuestro, el fallecimiento de su hermano o un cáncer que superó recientemente. Pero que mejor manera de homenajear al Brujo, 7 veces Pichichi y uno de los mejores goleadores de la historia de España, que disfrutando en Footballia de uno de sus partidos más especiales. El 18 de junio de 1981 en el Vicente Calderón se enfrentaban en la final de Copa del Rey los dos equipos de su vida, el Sporting y el Barcelona. Quini defendía en esta ocasión los colores azulgranas y quizás ese fue uno de los principales motivos para que los de Gijón no lograran el primer título de su historia…

Barcelona – Sporting de Gijón (Final Copa del Rey 1981)

Quien le iba a decir al Sporting que en la primera final de Copa de su historia se iba a tener que enfrentar a su hijo pródigo… Quini fichó por el Barcelona en la temporada 80/81 y desde el inicio respondió a las alta expectativas que se produjeron tras su traspaso. El conjunto azulgrana marchaba líder y el Brujo en lo alto de la tabla de goleadores, cuando el 1 de marzo de 1981 fue secuestrado tras un encuentro contra el Hércules en el que había marcado 2 tantos. Durante 25 días eternos, el asturiano estuvo retenido hasta que se pagó un rescate el cual sirvió para localizar al secuestrador y posteriormente al propio jugador. En lo deportivo, el Barça no levantó cabeza durante ese fatídico mes de marzo y se dejó la Liga por el camino tras 4 partidos en los que apenas sacó un punto. La Copa del Rey se acabó convirtiendo en la última posibilidad de salvar aquel año con un título y los caprichos del destino quisieron que el Sporting se cruzara en el camino de Quini en la búsqueda de su primer trofeo como azulgrana.

El equipo rojiblanco contaba con una gran plantilla. En el 11 inicial había hasta 6 jugadores que llegaron a debutar con la selección en algún momento de su carrera: Uría, Mesa, Cundi, Jiménez y los más conocidos Joaquín y Maceda. Por los catalanes, Schuster y el Balón de Oro Simonsen acompañaban a Esteban y al propio Quini como principales amenazas ofensivas en un partido que se preveía muy abierto, como así sería finalmente. El mítico árbitro Joaquín Ramos Marcos dirigiría la contienda.

En el primer minuto de juego Quini ya tuvo su primera ocasión, avisando al Sporting de que su amor por el club rojiblanco quedaba aparcado durante 90 minutos. Pero los asturianos no se arrugaron y de la mano de un habilidoso Ferrero pusieron en muchos apuros al guardameta Artola y a su defensa. Helenio Herrera, el artífice del Catenaccio italiano, dirigía su último partido al Barcelona frente a un joven Vicente Miera en un choque que se dirimía sobre todo en el centro del campo. Esteban lideraba el ataque culé con una velocidad endiablada mientras que los sportinguistas buscaban la contra con mucho peligro en cada llegada. Una llegada de Quini estuvo a punto de acabar el gol tras un magistral regate, pero el portero Rivero respondió muy ágil al remate de su ex compañero. Tras la primera media hora, el ritmo del choque bajó y cuando ya se estaba llegando al descanso, un centro de Esteban fue tocado por Simonsen y el pichichi Quini no perdonó. 1-0 y los blaugranas que llegaban al descanso por delante con un gol de los que se llaman psicológicos.

Los asturianos salieron en la segunda parte en busca del empate y la entrada de Pedro fue muy importante para dar una marcha más al ataque rojiblanco. El plan surtió efecto y Maceda logró la igualada a los pocos minutos de la reanudación. Pero aquella noche estaba destinada a Quini… Una jugada confusa en la que un jugador del Sporting quedó en el suelo acabó en un pase al hueco que el Brujo finalizó a la perfección en el uno contra uno. Sin tiempo para reaccionar, un saque de Artola para Simonsen, que hizo un control de crack, acabó en los pies de Esteban que volvió a demostrar su velocidad para meterse entre dos defensas y sentenciar el partido. Incluso con 3-1 el Sporting no se rindió y el encuentro derivó en un intercambio de golpes entre ambos equipos con ocasiones claras de Schuster y Joaquín, una para cada bando. A pocos minutos de acabar, Quini estuvo muy cerca de completar su hattrick, pero Rivero volvió a evitarlo con una gran parada. El choque concluyó y el equipo azulgrana llevaba un nuevo título a sus vitrinas, gracias al Brujo y a su inagotable olfato goleador.