A orillas del río Clyde se encuentra Glasgow, la ciudad más grande de Escocia. A pesar de ser una urbe industrial y bastante gris es un buen lugar para hacer unas compras o tomarse unas cervezas en sus típicos pubs. Aquí nació hace ya 120 años uno de los derbis más espectaculares del mundo, donde la religión y el deporte se mezclan en un cóctel muchas veces explosivo… En 1888 se produjo el primer choque entre los protestantes del Rangers y los católicos del Celtic. En su primer partido los bhoys, como se conoce popularmente al equipo verdiblanco, vencieron por un contundente 5-2 al Rangers , iniciando así la historia de uno de los derbis más calientes del mundo.

En 1909, en el partido de desempate de la Copa escocesa entre estos dos equipos se comenzó a correr el rumor de que las directivas habían acordado el empate para llenar sus bolsillos en un tercer encuentro. Los aficionados enfadados, saltaron al campo, atacando a la policía y la copa quedó desierta. Este hecho sirvió para bautizar a este derbi como “The Old Firm”, la vieja empresa, ya que desde siempre ha sido un filón reunir a estos dos equipos irreconciliables. Numerosas batallas ha habido a lo largo de la historia, siendo la más trágica la de 1971, en la que una grada de Ibrox Park, territorio protestante, acabó cediendo sesgando así la vida de 66 personas.

Para los escoceses esto es mucho más que un partido, es un enfrentamiento entre religiones, entre maneras de ver el mundo. Los católicos del Celtic se sienten irlandeses y desearían ser independientes del Reino Unido mientras que los protestantes “blues” son monárquicos e identificados más con Inglaterra que con la propia Escocia. De hecho se dice que muchos de los aficionados que realmente se sienten escoceses son de algún otro equipo de la liga.

En cuanto a títulos se refiere, el Rangers sigue siendo el club que ha ganado más ligas escocesas, incluso tras haber descendido a cuarta división por problemas financieros. Este percance ha provocado que la hegemonía del Celtic en los últimos años sea incontestable con 6 títulos ligueros consecutivos. Desde los años 80 hay un duopolio irreversible entre ambos desde aquel lejano 1985 cuando el Aberdeen lograría la última liga que no viajó a Glasgow. En Footballia hay más de una quincena de encuentros entre ambos equipos de los cuales nos gustaría destacar la intensa rivalidad a finales de los 90 y principios de los 2000, con una contundente victoria por bando.

Celtic de Glasgow – Glasgow Rangers (Liga escocesa 1998 – 1999)

En la jornada 33 el Rangers viajaba a Celtic Park con la intención de lograr la Liga en el feudo de su máximo rival por primera vez en su historia. Los católicos acabaron consiguiendo la machada, pero el choque sería para siempre recordado por la imagen del árbitro Hugh Dallas sangrando tras ser golpeado por un objeto lanzado desde la grada.

El sueco Larsson y Viduka eran la esperanza verdiblanca en ataque para evitar la conquista de Celtic Park, mientras que los visitantes se encomendaban a Gabi Amato y el ídolo local Mccann para salir victoriosos. El partido se puso muy pronto de cara para los Rangers con un gol del propio Mccann a los pocos minutos de comenzar el choque. Los nervios empezaron a aparecer en los jugadores locales que no paraban de protestar. Aun así fueron capaces de trenzar varias jugadas para intentar contrarrestar el tanto encontrándose con un seguro Klos. El encuentro se rompió de manera definitiva a la media hora cuando el defensa del Celtic Mahe fue expulsado por segunda amarilla, por una agria discusión con Mccann. La grada era un hervidero y la tensión se palpaba en el ambiente. En ese instante un descerebrado lanzó un objeto al campo que golpeó al colegiado en la cabeza dejándole una brecha considerable que detuvo el partido por varios minutos. La cara más oscura de los derbis salió a la luz en una tarde para olvidar…

En la jugada siguiente el árbitro Dallas no se lo pensó dos veces y pitó un penalti (más que dudoso) a favor del Rangers, que se ponía 2-0 con más de medio partido por disputar. Lo que nadie le podía negar al colegiado era su valentía… El público comenzó a saltar al césped y los de seguridad pudieron acabar con el amago de invasión que al final se quedó en nada. Los azules dirigidos por Advocaat se mantenían muy serios y concentrados sin inmutarse ante la rebelión que se estaba gestando en la grada.

La segunda parte fue mucho más tranquila, con pocas ocasiones. En una de ellas el portero local Kerr frenó una ocasión clara con la mano fuera del área y esta vez Dallas prefirió hacer la vista gorda y sacarle simplemente amarilla. «Mejor no tentar a la suerte de nuevo», debió de pensar. Los protestantes salieron al césped rendidos con la única esperanza de no llevarse una goleada pero el tanto de Mccann, que hacía el 0-3, les hizo ver que tendrían que sufrir para no llevarse un resultado de escándalo. Sin embargo, el Rangers con el título en el bolsillo prefirió no hacer más sangre (ya había habido bastante de manera literal) y se relajó. Las banderas británicas ondeaban en la grada y el partido se dirigía a su final de manera tranquila, pero en las Old Firm la tensión resurge cuando menos se espera… Una tangana en el minuto 85 tras un entradón del local Riseth acabó con la expulsión del Ranger Wallace tras revolverse. Poco después el propio Riseth quiso acabar su trabajo y realizó una nueva falta violenta que le costó la segunda amarilla casi por aclamación popular. El noruego se propuso no acabar el choque y puso todas las herramientas para conseguirlo.

La consigna en la previa del partido era clara. No recomendaban una celebración en el césped, pero los católicos no pudieron frenar su emoción y fueron a festejar con los suyos. Los hooligans locales volvieron a lanzar objetos a los campeones de Liga pero esta vez afortunadamente tuvieron menos puntería y la fiesta acabó sin más incidentes.

Celtic de Glasgow – Glasgow Rangers (Liga escocesa 2000 – 2001)

Dos años después, en la quinta jornada de la temporada 2000 – 2001 se jugó la primera Old Firm del curso tras dos títulos católicos consecutivos. El Celtic Park era el escenario ideal para que los de Martin O´Neill dieran un golpe encima de la mesa y sacaran partido a la gran plantilla con la que contaban, sobre todo en el ámbito ofensivo. Larsson, que fue 5 veces máximo goleador de la liga escocesa, y el inglés Sutton formaban una delantera temible a la que acompañaba por detrás un joven Petrov.

En el minuto 1 los locales ya abrieron la lata. Sutton desviaba un disparo de Larsson tras un córner y marcaba el primero. El Rangers no encajó bien el golpe y se tomaron la justicia por su mano con dos entradas bastante feas de Dodds y Mccan que acabaron en sendas tarjetas amarillas. Los balones parados se celebraban como medio gol por los blanquiverdes y era scomprensible, sobre todo tras el segundo tanto de Petrov rematando un saque de esquina. El Rangers estaba KO y Lambert lo aprovechó para marcar todavía en el minuto 11 de partido el 3-0 para los suyos. Aquello pintaba como una goleada para la historia y O´Neill pedía cabeza a los suyos para que mantuvieran la concentración y no se dejaran llevar por la fiesta que ya había montada en la grada.

El juego y las ocasiones eran de los locales (Larsson estuvo a punto de hacer el cuarto) pero la intensidad se mantenía por ambas partes con faltas muy fuertes, hasta el punto de que Lambert tuvo que retirarse en camilla tras un golpe con Mccann. El conjunto visitante no perdía la compostura y poco a poco iba a acercándose a la portería de Gould. Wallace lidera la ofensiva blue y en uno de sus centros Reyna marcó un gol fantasma, que tras varios segundos de suspense fue concedido por el árbitro. Segundos después el propio Wallace anotó un nuevo tanto que fue anulado por un fuera de juego que no lo parecía. Hubiera sido el 3-2. El choque estaba loco y ambos equipos acabaron la primera parte con claras opciones de marcar, pero se llegó al descanso con un 3-1 que prometía una segunda parte de infarto.

Al poco de la reanudación el sueco Larsson sacó a relucir toda su dinamita y marcó un golazo al alcance de muy pocos, caño al central y vaselina al portero para poner el 4-1 en el luminoso. El Rangers no se rindió y apenas 3 minutos después marcaba de penalti, tras otra llegada al área de Wallace, que estaba siendo el mejor de los suyos. Parecía que la diferencia era insalvable pero la rivalidad no permitía ni un segundo de relajación, y Gio lo vivió en su carnes con una entrada escalofriante de Mcnamara que le marcó todos los tacos en la pierna. En un partido de toma y daca, el olfato de Larsson estaba decidiendo la contienda y con un nuevo tanto suyo tras rematar solísimo una falta se lograba la manita. El visitante Ferguson perdía los nervios y dejaba a su equipo con 10.

Liam Gallagher y Van Gaal, entre otros personalidades, disfrutaban en la grada de un derbi con todos sus ingredientes: goles, dureza y ambientazo. El Celtic sabía que tras quedarse su rival con 10 la goleada podía ser de escándalo y siguió presionando arriba. Su decisión tuvo recompensa y Sutton marcó en el último minuto el sexto gol que dejaba un definitivo 6-2 para alegría del Celtic Park. Los protestantes acabarían llevándose el título de Liga, pero eso si, vivieron la revancha en Ibrox Park con una goleada del Rangers por 5-1, en un partido en el que jugarían para los blues Ronald de Boer y Tore Andre Flo, que no pudieron disputar el choque de la primera vuelta.

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