En Caldogno, Vicenza, un pequeño pueblo del Véneto italiano, nacía en 1967 Roberto Baggio. Un delantero que desprendía una elegancia y un toque de balón, que junto a una eficacia abrumadora, le convertirían en la referencia del fútbol azzurro en los años 90. Su inolvidable coleta y su fuerte carácter hacían de él un jugador especial que alcanzaría la gloria con la Juventus en 1993, ya que a la Copa de la UEFA le acompañaría el Balón de Oro al mejor futbolista del continente.

Es uno de los 10 jugadores que puede presumir de haber estado en los tres grandes de Italia: Juve, Milán e Inter. Comparte este selecto grupo con cracks de la talla de Ibrahimovic, Vieri, Pirlo, Davids o Meazza, entre otros. «Il Divino Codino» también jugó en Fiore, Bolonia y Brescia para completar una carrera mucho más exitosa de lo que refleja su palmarés tanto a nivel de clubes como con la selección. Si la suerte le hubiera acompañado en la tanda de penaltis de aquella calurosa tarde de 1994 en el Rose Bowl…

NÁPOLES – FIORENTINA (Liga italiana 1986 – 1987)

Roberto Baggio comenzó jugando en el Vicenza con 15 años en la serie C. Los grandes clubes de Italia pronto se interesaron por los servicios de la joven promesa, muy alejada de la rudeza y la fuerza física habitual del Calcio. Al llegar a la mayoría de edad recaló en el Artemio Franchi donde los “violas” de la Fiorentina acompañarían al joven Baggio en su objetivo de convertirse en una estrella. En esta temporada 86/87 apenas disputó 5 partidos en los que marcaría un solo gol, pero eso sí en un partido que pasaría a la historia de sus rivales de aquella noche, el Nápoles de Maradona.

Llegaban los napolitanos a la jornada 29 con la opción de lograr el primer título de liga de su historia. Para ello debían empatar como mínimo en el San Paolo ante la Fiorentina. Un partido nada sencillo para los locales contra un equipo que contaba con el tosco Gentile o el ex de River Plate Ramón Diaz. Pasados los 20 minutos Carnevale y Giordano hicieron una pared con tacón incluido que acabó en el primer gol local, acercando el título a los sureños. Pero apenas 10 minutos después una falta al borde del área lanzada por el joven Roberto Baggio sirvió para que la Fiore lograra el empate. Una jugada un poco confusa en la que quizás el portero Garella pudo hacer algo más. En la segunda parte no hubo más goles y el San Paolo pudo celebrar un Scudetto muy esperado con un protagonista por encima del resto, Diego Armando Maradona.

Consejo Footballia: Disfrutar de la celebración de un título que 30 años después todavía se recuerda en Nápoles. El San Paolo vibró como nunca en este día inolvidable para los Gli Azurri.

BORUSSIA DORTMUND – JUVENTUS (Ida Final Copa de la UEFA 1992 – 1993)

En el año 90, Baggio fue fichado por la Juventus por una cifra de 10 millones de euros, una cantidad desorbitada para la época. Los florentinos no se lo tomaron muy bien, pero Roberto siempe estaría agradecido a su primer club en la élite. En su primer partido contra su ex equipo, el crack transalpino declinó tirar un penalti argumentando que el portero Mareggini le conocía muy bien y sabía por donde tiraría la pena máxima.

Llama la atención que en más de 15 años en el primer nivel Roberto Baggio solo obtuviera un título europeo, pero esta Copa de la UEFA con la Juventus fue una escena que no volvería a repetirse en la carrera del italiano. Enfrente esperaba el Borussia Dortmund de Ottmar Hitzfeld con una plantilla muy compensada en la que destacaban el suizo Chapuisat, Poschner y Rummenigge (Michael, internacional alemán y hermano de Karl-Heinz). Por los italianos Peruzzi bajo palos, los alemanes Kohler y Möller que más tarde se mudarían a Dortmund y junto a los dos Baggios (Roberto y Dino) jugaban también Vialli y Conte. Viendo a esta pareja se comprueba perfectamente el paso del tiempo, ya que Gianluca todavía tenía pelo y Antonio estaba semi calvo. A día de hoy las tornas se han dado la vuelta…

En el choque de ida en el Westfalenstadion se preveía que los alemanes buscaran marcar varios goles para llegar con opciones a la vuelta, mientras que los italianos se conformarían con mantener su portería a cero. Todas estas suposiciones se fueron al traste cuando a los pocos minutos de comenzar el encuentro Rummenigge ponía por delante a los locales, rompiendo los planes de la Vecchia Signora. Poco después Lusch tuvo la opción de hacer el segundo pero poco a poco los italianos fueron sacudiéndose el control de los Schwarzgelben, tras llegar al área rival con una ocasión de Möller. Poco después el talentoso alemán no pudo cazarla tras una gran arrancada de Vialli que confirmaba que los juventinos buscaban con descaro el empate. La pizarra de Trapattoni entró en acción y en un balón parado jugado magistralmente al más puro estilo tiki taka, Dino Baggio hacía el empate en el marcador. Con los Borussen todavía groguis por el golpe recibido, pocos minutos después Roberto Baggio controlaba un centro de Vialli y marcaba el segundo. La eliminatoria se ponía muy de cara para los bianconeros.

Este partido fue la primera final europea retransmitida por una televisión privada en España y no defraudó a nadie. Un partido vistoso con ocasiones para los dos equipos en el que los alemanes salieron en la segunda parte con la intención de que no se rompiera la racha de 29 años sin perder en casa en competición europea. Chapuisat era la principal amenaza de los locales pero Roberto Baggio dominaba el partido a sus anchas llevando las contras a la perfección entre la neblina provocada en el descanso por las bengalas. La coleta más famosa de Italia tuvo un remate para sentenciar que la defensa alemana sacó en la misma línea. Los centrales titulares del Dortmund no pudieron jugar el partido y sus sustitutos sufrían mucho para frenar a Baggio, Möller, Vialli y compañía. El enésimo desmarque de Il Codino acabó con un disparo mordido que sorprendió a Klos y ponía el definitivo 1-3 en el marcador. Una renta muy holgada que dejaba la eliminatoria vista para sentencia.

El partido de vuelta en Delle Alpi fue un mero trámite y los italianos vencieron por un contundente 3-0 con dos goles de Dino Baggio y un tercero de Möller para lograr su tercera Copa de la UEFA. Dos años después los turineses ganarían Scudetto y Coppa Italia para alzarse con el segundo doblete de su historia hasta ese momento. Roberto Baggio sería traspasado al Milán donde también lograría el título de Liga en 1996. Éste sería su último trofeo hasta su retirada 8 años después.

ITALIA – BULGARIA (Semifinales Mundial 1994)

Baggio jugaría tres Mundiales en su carrera, pero sin ninguna duda USA 94 fue el torneo de su vida. Llegaba Italia al Mundial como siempre lo hacía: Sin armar mucho ruido, pero luchando por todo. La primera fase no les fue demasiado bien y en un grupo en el que los 4 equipos obtuvieron los mismos puntos, Italia pasó casi de rebote. En ese momento, Baggio despertó y se echó a la Azzurra a las espaldas. Varias exhibiciones suyas frente a Nigeria, España (el día del codazo a Luis Enrique) y Bulgaria, la revelación del torneo, metieron a los italianos en la gran final contra Brasil. Tras un encuentro dominado por el miedo se llegó a la tanda de penaltis donde Baggio mandó el balón a las nubes acabando con las ilusiones de un nuevo Mundial para los italianos.

El partido de semifinales prometía emociones fuertes. Con permiso de Romario, se enfrentaban dos de los mejores jugadores del torneo, Baggio contra Stoichkov. Ambos habían marcado en las eliminatorias anteriores para dejar fuera a selecciones tan potentes como España o Alemania, respectivamente. Lechkov, Kostadinov o Balakov acompañaban a Hristo en un equipo que ya había hecho historia para su país, aunque todavía querían dar un paso más. Sin embargo, los italianos tiraron de galones y jugaron un partido muy serio liderados por Roberto Baggio que anotó dos goles, demostrando sobre todo en uno de ellos toda su calidad. El tanto de penalti de Stoichkov solo sirvió para maquillar el marcador, que acabaría con un 2-1 que metía a los italianos en la gran final de Los Angeles.

Consejo Footballia: No perderse el golazo de Baggio con un lanzamiento desde fuera del área pegado al poste, imparable para Mihaylov.

ROMA – INTER (Liga italiana 1998 – 1999 )

Dos 10 de oro del fútbol italiano frente a frente. Futuro contra pasado. Totti contra Baggio, en un Inter con una delantera espectacular compuesta por el 9 Ronaldo y el 1+8 Zamorano. Con estos ingredientes sorprende que los milanistas acabaran la temporada en octava posición fuera de las competiciones europeas. Aun así nos regalaron en el Olímpico de Roma uno de los mejores partidos del año que resumía a la perfección el juego de este equipo: Mucha pólvora en ataque, pero un desastre en defensa.

Para Roberto Baggio había llegado el momento de dejar la responsabilidad goleadora para otros y dedicarse a dar asistencias a los dos cracks que tenía por delante. En este encuentro dio hasta tres para los goles de Ronaldo, Zamorano y el definitivo de Simeone tras un lanzamiento de falta teledirigido a su cabeza. El brasileño y el chileno formaban una dupla temible que se rompería al año siguiente tras la lesión de rodilla que apartaría a Ronaldo de los terrenos de juego por varios meses.

Consejo Footballia: Partido para no perderse ni un minuto, con varios golazos, especialmente la zancada de Ronaldo en el primer gol y la perfecta picadita de Zamorano en el tercero.

MILÁN – BRESCIA (Liga italiana 2003 – 2004)

El Brescia fue el último equipo de Il Divino Codino. Durante 4 años fue el líder del club de Lombardía hasta tal punto que tras su retirada la camiseta con el número 10 fue retirada como homenaje. En este tiempo el Brescia se mantuvo en mitad de tabla, sin apuros, contando con grandes jugadores como un joven Andrea Pirlo o Pep Guardiola. Tras la despedida de Baggio el equipo descendió a Segunda en la temporada siguiente, demostrando su dependencia del genio de Vicenza.

En la última jornada de la temporada 2003 – 2004 el Brescia visitaba San Siro ya sin nada en juego, con la única motivación de regalar una victoria a su estrella en su último partido. No era una tarea fácil contra un Milán que ganaría el Scudetto y que contaba con Kaká, Tomasson y Shevchenko como jugadores más ofensivos guiados por Pirlo en el medicampo. En el Brescia el brasileño Matuzalem, que posteriormente jugaría en el Zaragoza, fue el jugador más destacado marcando dos goles, que no servirían para nada tras el definitivo 4-2 para los rossoneros, que no permitieron que Baggio acabara su carrera con una victoria.

Consejo Footballia: En el minuto 88 Roberto Baggio fue cambiado con una atronadora ovación de san Siro. Muy emotivo el abrazo con Maldini, otra leyenda del fútbol italiano.

(Visited 99 times, 1 visits today)