El Hamburgo ha descendido a la Segunda División alemana por primera vez en su historia. El Volksparkstadion vivió una cita histórica en el que el famoso reloj que marca los años que el club llevaba en la Bundesliga se puso a cero. Conocidos como el Dinosaurio por ser uno de los equipos más antiguos del país, en los últimos años el HSV coqueteaba demasiado frecuentemente con el descenso y tanto fue el cántaro a la fuente que se acabó rompiendo. La afición acabó explotando y tras consumarse el fracaso se produjeron bastantes incidentes que afortunadamente no desembocaron en males mayores.

Han pasado ya 35 años desde que el Hamburgo se convirtiera en el mejor equipo de Europa tras una histórica final contra la Juventus de Platini y Boniek. El triunfo continental fue la guinda a un lustro dorado en el que el conjunto del Norte de Alemania logró tres títulos de Liga y dos subcampeonatos. Felix Magath y Horst Hrubesch fueron las principales estrellas del HSV en estos años, probablemente junto a Kevin Keegan, aunque el inglés abandonó el club un par de años antes de conquistar la Copa de Europa.

Antes de vencer a la Vecchia Signora en la histórica final de Atenas con un solitario gol de Magath, los alemanes tuvieron que dejar en el camino a algunos de los mejores equipos del momento. En cuartos de final vencieron con más dificultades de las reflejadas en el marcador al Dinamo de Kiev del Balón de Oro Oleg Blokhin y ya en semifinales se deshicieron en una eliminatoria muy igualada de una Real Sociedad que contaba con grandes jugadores como Arkonada, Bakero o López Ufarte. En Footballia nos gustaría recordar el partido de ida contra el equipo soviético en cuartos de final. Los de Kiev hicieron un gran partido pero se encontraron con un Bastrup iluminado que acabó sentenciando la clasificación de los suyos con un hattrick.

Dinamo de Kiev – Hamburgo

Por las condiciones climáticas de Ucrania, el partido se disputó en Tbilisi, la capital georgiana. Aun jugando lejos de casa, el Dinamo de Kiev seguía siendo uno de los mejores equipos del continente, destacando sobre todo Oleg Blokhin, Balón de Oro en 1975 y uno de los mejores jugadores soviéticos de la historia. El Hamburgo, dirigido por el trotamundos Ernst Happel, contaba con cinco habituales de la todopoderosa selección alemana: Magath, Hrubesch, Wehmeyer, Jakobs y Rolff.

El HSV golpeó primero con un gol muy tempranero del delantero Bastrup, que evidenció la fragilidad defensiva de los soviéticos, especialmente en los balones parados. El Dinamo no perdió la cara al partido y comenzó a imponer su juego y a llegar con peligro a la portería de un Stein, que estuvo brillante. Una falta lanzada por Blokhin fue despejada por el guardameta alemán que estuvo atento para frenar también el rechace, en la ocasión más clara de los ucranianos. Los de Kiev metieron a su rival atrás y las ocasiones se sucedieron, pero a falta de suerte y de puntería de los locales les estaba penalizando. Los alemanes se defendía como leones y aguantaban el chaparrón como podían conscientes de la superioridad de su rival durante toda la primera parte. El descanso fue la mejor noticia para un Hamburgo que todavía no se explicaba cómo había salido vivo de aquel asedio…

El segundo tiempo siguió por los mismos derroteros, con un Dinamo en busca del empate y un Hamburgo a la espera de su oportunidad para sentenciar. Y ésta llegó de nuevo a los pocos minutos del comienzo. Un error garrafal de Chanov, al que le pasó el balón por debajo del cuerpo, sirvió para que Bastrup aumentara su cuenta goleadora y dejara la eliminatoria muy de cara para los visitantes. El Dinamo seguía con su plan de atacar sin reservas, pero esta vez le costó más encajar el golpe. Tras un balón parado, la retaguardia ucraniana volvió a mostrar sus costuras y Bastrup, jugador danés del año en 1980, no perdonó completando así un histórico hattrick. Los últimos 20 minutos el HSV jugó mucho más cómodo, ante un rival que bajó los brazos tras sufrir las consecuencias de su alarmante falta de definición.

El 0-3 final dejó la eliminatoria prácticamente vista para sentencia. En el partido de vuelta los ucranianos lograron quitarse la espinita venciendo por 1-2 en Hamburgo, pero no fue suficiente para sacar el pasaporte a las semifinales. Tras eliminar a la Real Sociedad, Feliz Magath se vistió de héroe en la final y marcó un golazo que daba a los alemanes su primera y única Copa de Europa hasta la fecha.

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