En un tiempo donde la mayoría de récords históricos del mundo del fútbol se van superando de manera irremediable, hay uno que parece complicado de poder igualarse. Este verano en Rusia las grandes estrellas del deporte rey tendrán una nueva oportunidad de intentar acercarse a la estratosférica cifra del francés Just Fontaine, que en el Mundial de 1958 fue capaz de anotar hasta 13 tantos en un solo torneo.

Fontaine jugó la mayor parte de su carrera en la Liga francesa tras dejar su Marruecos natal. En 3 años en el país africano anotó la friolera de 294 goles en apenas 121 partidos. En Europa jugó en el Niza y el Stade de Reims al que llegó para sustituir a su colega de la selección, Raymond Kopa. Con el equipo de Reims llegó a la final de la Copa de Europa del año 59, donde cayeron ante el Real Madrid por 2-0 como ya habían hecho varios años atrás en la primera final continental de la historia. El olfato goleador de Fontaine seguía intacto, anotando casi un gol por partido en los 6 años que jugó para los rouges et blancs.

Pero si hubo un equipo en el que Just dejó huella fue en la selección francesa. El delantero marcó 30 goles en apenas 21 partidos con los bleus, realizando una competición histórica en 1958 En el Mundial de Suecia los franceses contaban con una de las mejores plantillas de su historia, destacando por encima de todos ellos el vigente Balón de Oro Raymond Kopa y el propio Fontaine. En las semifinales contra el Brasil de Vavá, Garrincha y el adolescente Pelé, los galos cayeron tras una exhibición de O´Rei que marcó un hattrick para completar un resultado de 5-2 para la canarinha, que finalmente acabaría logrando su primer Mundial contra los anfitriones. A pesar de no poder alcanzar el título, los franceses fueron los grandes protagonistas del torneo obteniendo los reconocimientos de máximo goleador (Fontaine con 13 goles) y mejor jugador (Kopa). Su exhibición en el tercer y cuarto puesto contra Alemania dejaba claro que los franceses tenían mucho más fútbol en sus botas que el que pudieron demostrar en la ronda anterior…

Francia – Alemania (Tercer y cuarto puesto Mundial 1958)

Da gusto ver un partido de hace 60 años cuando los entrenadores todavía no habían descubierto el equilibrio y la especulación. Este encuentro entre Francia y Alemania es un homenaje al fútbol ofensivo con mayúsculas. La Mannschaft, campeona cuatro años antes tras el milagro de Berna, se encontró enfrente a dos de los mejores jugadores del torneo como eran Raymond Kopa y el goleador Just Fontaine. Es difícil de explicar, pero el 6-3 definitivo no hace justicia a Abbes y Kwiatkowski, dos grandes porteros que evitaron un resultado todavía más escandaloso.

El acierto de Fontaine, que acabó el choque con 4 goles, marcó la diferencia tras 90 minutos en los que cualquiera de los dos equipos pudo ganar perfectamente. También destacaban en Francia los extremos Vincent y Wisnieski, dos puñales por las bandas con mucha clase. Sin embargo, por encima de todos ellos Raymond Kopa, el cerebro del combinado galo, que demostró su calidad durante todo el partido, especialmente en el cuarto gol de los suyos cediendo el balón a Douis para que marcara a placer. Fuera de los goles y las ocasiones, es impresionante ver el patadón que el portero francés dio a un rival en toda la cara demostrando que en el pasado los futbolistas estaban hechos de otra pasta. Resumiendo, los alemanes demostraron ser un gran conjunto pero se vieron superados por las individualidades de sus rivales, mucho más acertados en los metros finales.