Pocas veces el portavoz de un club ha admitido de manera tan contundente la superioridad de un rival como Rummenigge tras la Final de Copa Alemana de 2012: “No me gustaría criticar a nuestro equipo, ya que considero que el Borussia Dortmund se lo ha merecido. En nuestra República hay un equipo mejor que en este momento está por encima de nosotros. No han sido campeones de la Bundesliga por casualidad (…) Tenemos que intentar respetarlo, aceptarlo y quizás en el futuro más próximo corregirlo”. Y bien que lo corrigieron, ya que tras aquella humillante derrota, el Bayern de Munich lograría apenas 12 meses después un triplete histórico (con final de Champions contra el propio Dortmund incluida) que sería el inicio de 6 títulos consecutivos de Bundesliga, un récord que todo hace pensar que continuará ampliándose en los próximos años.

Desde que comenzó el siglo XXI, el Bayern se había repartido la mitad de las Ligas con diferentes rivales durante la primera docena de años. Werder Bremen, Stuttgart, Wolfsburgo y Borussia Dortmund en tres ocasiones (las dos últimas consecutivas) fueron capaces de hacer sombra a los bávaros, pero el conjunto de Jurgen Klopp fue el único desde comienzos de los 80 que amenazó con alargar su hegemonía durante varios años en el tiempo, algo que no hizo ninguna gracia al todopoderoso club muniqués. Beckenbauer, Hoenness y Rummenigge sacaron toda la artillería para acabar con la rebelión de los Borussen y lo consiguieron de la manera más efectiva, fortaleciéndose mientras debilitaban al rival. Lewandowski, Götze y Hummels cambiaron Westfalia por Baviera y dejaron huérfano al equipo Schwarz-Gelb, que tras la renuncia de Klopp no volvería a ser capaz de pelear de tú a tú con los del Allianz Arena.

Desde entonces el paseo militar de los muniqueses en la competición liguera ha sido más que evidente, resumido en unas nuevas declaraciones del propio Rummenigge que dejan a las claras cómo ha cambiado la Bundesliga en apenas 6 años: “Cuando un club está demasiado alejado del puesto segundo, el tercero, el cuarto o quinto, lo cierto es que la emoción se resiente”. El 6-0 con el que el Bayern arrasó al Dortmund esta misma temporada, con hattrick de Lewandowski, dejó a las claras la diferencia entre ambas escuadras y nos hizo recordar aquella mítica final cuando el polaco goleaba a sus hoy compañeros.

Borussia Dortmund – Bayern Munich (Final Copa Alemana 2011 – 2012)

Tras obtener el título de Liga por segundo año consecutivo, el Borussia Dortmund llegaba al Olympiastadion de Berlín con la intención de completar un doblete histórico que reafirmara su dominio en la competición doméstica. Los de Munich, por su parte, sabían de la importancia del encuentro y no querían despistarse aun sabiendo que tenían en el horizonte la final de la Champions League contra el Chelsea, que finalmente acabarían perdiendo en su propio estadio. El conjunto de Klopp contaba con su once habitual, destacando varias posiciones: Weidenfeller defiendiendo la portería, con Hummels liderando la retaguardia, Gundogan y Kagawa llevando la manija y sirviendo balones al goleador polaco Lewandowski.

La exhibición del BVB comenzó muy pronto. A los 3 minutos, un cúmulo de errores defensivos del Bayern acabó en los pies de Kagawa que superó con facilidad a Neuer. Los bávaros buscaban recomponerse confiando su juego por las bandas a los eternos Robben y Ribery que buscaban sorprender a los laterales Borussen pero sin demasiado éxito. El choque transcurría lejos de las áreas cuando el portero Weidenfeller se lesionó y tras intentar volver, finalmente tuvo que ser sustituido. El inexperto Langerac tuvo que salir al campo, dando esperanzas a un Bayern que no daba con la tecla para crear peligro. Dos penaltis claros, uno para cada equipo, ponían un 2-1 en el marcador cuando ya se acercaba el descanso, pero en un descuento bastante largo (por la lesión de Weidenfeller) Lewandowski tuvo tiempo de ampliar la diferencia tras una gran asistencia del japonés Kagawa. El FCB tenía que arriesgar en la segunda parte para reducir distancias aun sabiendo que tenía enfrente al mejor contrataque de Europa…

Los de Westfalia salieron en el segundo tiempo a esperar su oportunidad, conscientes de la velocidad de sus jugadores ofensivos y dejando que Kroos y Schweinsteiger llevaran el peso del partido. Los bávaros lo intentaban pero apenas generaban ocasiones, siendo la más clara tras un error del portero Langerac, que estaba como un flan. Heynckes pidió a los suyos que dieran un paso al frente aun sabiendo que los espacios por detrás de la defensa se multiplicaban. Lewandowski agradeció el regalo y amplió la diferencia fusilando a un Neuer, que minutos después acabaría viendo como el polaco le marcaba un hattrick tras un error del propio guardameta de la Mannschaft. Antes de este quinto tanto Dortmunder, Ribery marcó un golazo que no lució demasiado por el repaso que su Bayern había recibido aquella noche. El 5-2 definitivo dejaba muy claro quién era el mejor equipo de Alemania en aquellos momentos y mandaba a los de Munich al rincón de pensar en busca de una solución a esta “fiebre amarilla” que arrasaba con todo lo que surgía a su paso.

*  En estos años el entrenador Jurgen Klopp puso de moda una gorra con la inscripción “Pöhler” que decía mucho de la personalidad campechana del doble campeón de la Bundesliga. En la zona de la cuenca del Ruhr, donde se encuentra Dortmund, se dice “pöhlen” a jugar al fútbol con tus amigos en la calle, lo que sería el equivalente al potrero argentino. Así que Klopp quiso recordar el lugar donde comienzan todas las aventuras de los niños que sueñan algún día con llegar a ser futbolistas profesionales, autoproclamándose un jugador de la calle.