Hristo Stoichkov es el mejor futbolista búlgaro de la historia y uno de los símbolos del F.C Barcelona de los años 90. Comenzó su carrera en el desconocido Hebros Harmanli pero pronto llamó la atención de los grandes clubes de su país, desembocando finalmente en el CSKA de Sofía a comienzos de 1985. Pocos meses después estuvo presente en uno de los momentos más vergonzosos de la historia del fútbol búlgaro, la final de Copa entre los archienemigos CSKA y Levski.

El encuentro fue una guerra más que un evento deportivo: patadas de todo tipo, tanganas continuas… incluso se llegó a atacar a uno de los árbitros. El CSKA venció, pero el fútbol fue el que realmente perdió aquel día. Por ello, el comité comunista del país obligó a ambos clubes a cambiarse el nombre. El CSKA pasaría a llamarse “Sredets” y sus rivales “Vitosha” (Algo que se mantuvo hasta 1990). Además, muchos de los jugadores fueron sancionados entre ellos el jovencísimo Stoichkov que ya demostraba su lado más guerrero en un terreno de juego. Casi un año después el zurdo volvió al rebautizado Sredets, con el que acabaría logrando tres Ligas y tres Copas de Bulgaria más. En el año 89-90 fue la Bota de Oro Europeo con 38 goles en 30 partidos y con la apertura del país tras fin del comunismo parecía claro que era el momento de dar un paso hacia adelante en su carrera. Su visita al Camp Nou en la Recopa del año anterior sirvió para que Cruyff confiara en su talento y  Hristo comenzara en 1990 la mejor etapa de su exitosa trayectoria.

El Barcelona estaba en una etapa de reconstrucción. Tras unos años complicados, Núñez dejó el equipo en manos de Johan Cruyff con la intención de acabar con la hegemonía del Real Madrid que llevaba en ese momento tres títulos de Liga consecutivos. Para conseguirlo se hizo una remodelación completa cambiando a más de la mitad de la plantilla. Llegaron entre otros Bakero, Begiristain, Eusebio, Salinas o Amor, todos ellos Campeones de Europa años después en el mítico partido de Wembley contra la Sampdoria. Precisamente el conjunto italiano fue el rival en la final de la Recopa de aquella temporada 1988 – 1989 en la que el Barça obtuvo un inesperado título continental que ratificaba el buen hacer del entrenador holandés en su primer año en el Camp Nou.

F.C. BARCELONA – SREDETS SOFIA (Semifinales Recopa 1988 – 1989)

El Sredets (antiguo CSKA) se presentó en el Camp Nou con una de las mejores plantillas de su historia: Stoichkov,Korstadinov o Ivanov formaban la columna vertebral de un equipo muy joven que sería la base de la selección que llegaría a las semifinales del Mundial 94. Solo faltaba un Lubo Penev sancionado, que además era el sobrino del entrenador. El conjunto búlgaro llegaba por tercera vez a una semifinal continental, tras dos ocasiones rozando la final en la Copa de Europa. Enfrente un Barcelona en reconstrucción que contaba con Roberto (Actual director deportivo del club), Salinas, Bakero, Eusebio, Begiristain, Amor y el inglés Lineker.

En este encuentro el Camp Nou presentó una entrada lamentable con apenas 20.000 espectadores. Se notaba el desgaste de varios años de crisis que concluyeron en el motón del Hesperia cuando los jugadores se rebelaron contra el presidente Nuñez. Los culés comenzaron dominando con dos claras ocasiones de Begisristain y Bakero, pero pronto los búlgaros comenzaron a rondar la portería de Zubizarreta hasta que Stoichkov puso el 0-1 con una picadita con mucha clase por encimad el guardameta vasco. Los murmullos se acrecentaron el el estadio blaugrana que veía las costuras de una defensa que daba demasiadas facilidades a los veloces delanteros búlgaros que llegaban sin problemas al área local. Cuando peor lo estaba pasando el conjunto catalán dos goles de Lineker y Amor dieron la vuelta al marcador, provocando las dudas de un Sredets que lo estaba bordando hasta el momento. El descanso dio una tregua a los búlgaros que no se explicaban como se iban a la pausa por debajo en el luminoso.

El Barça salió en el segundo tiempo con fuerzas renovadas y tras una clara ocasión de Roberto, llegó el tanto de Bakero de cabeza, provocado eso sí por un grave error defensivo de la retaguardia balcánica. Los blaugrana dominaban ambas bandas combinando las arrancadas de Begiristain por la derecha con los centros medidos de Eusebio por la izquierda. En una jugada aislada, el central Serna legó tarde e hizo un inocente penalti a Kostadinov y Stoichkov no perdonaría para recortar distancias. Fue la primera y única llegada clara de los búlgaros en la segunda mitad. Pero pocos minutos después el cazagoles Salinas enganchó un rechace dentro del ára e hizo el definivo 4-1, que dejaba las cosas muy de cara para la vuelta a los blaugrana. Cruyff hizo un cambio defensivo dando entrada a Alexanko por Eusebio con un claro mensaje de finiquitar el choque, que fue recibido con tímidos pitos de la grada. Aun así Lineker y Roberto estuvieron muy cerca de marcar el quinto que hubiera sido la puntilla para el Sredets.

En la vuelta una nueva victoria por 1-2 de los culés les dio el pasaporte a la final contra la Sampdoria. En el Wankdorf Stadium de Berna los catalanes vencieron por 2-0 con goles de Salinas y Rekarte comenzando así la leyenda del Dream Team y de su entrenador Johan Cruyff.

(Visited 78 times, 1 visits today)