Años atrás, el genio brasileño Pelé vaticinó que un equipo africano ganaría el Mundial de fútbol antes del año 2000. Cuatro torneos después del cambio de siglo podemos asegurar que los deseos de O Rei están muy lejos de hacerse realidad. Ha llovido mucho desde que Túnez lograra la primera victoria mundialista para el continente en 1978 y desde entonces son varias las selecciones que han dejado huella en el torneo como la Camerún de Milla en 1990, Las Águilas Verdes de Nigeria en 1994, Senegal venciendo a Francia en el partido inaugural de 2002 o la heroica Ghana de 2010 que estuvo a una tanda de penaltis de llegar a semifinales. Pero entre todas las actuaciones de combinados africanos en los Mundiales la de Argelia en España 82 sea probablemente una de las más recordadas, sobre todo por la injusticia de su eliminación tras el vergonzoso «Pacto del Molinón» entre Alemania y Austria.

Los vecinos centroeuropeos llegaban al tercer y último partido de la primera fase ambos con opciones de pasar a la siguiente ronda. El cometido era muy sencillo, los alemanes debían ganar por menos de 3-0 y así dejaban fuera a la agradable sorpresa del torneo, la selección africana de Argelia. A los 11 minutos Hrubesch adelantó a los germanos, y desde ese instante los dos equipos renunciaron al ataque. El pseudo-partido se convirtió en una pachanga pactada,en la que el único objetivo era quitarle minutos al reloj para que acabara aquel mero trámite. El público neutral del estadio cantaba «Que se besen» mientras abucheaba a ambos conjuntos que no tenían ningún interés en disimular el paripé. Hasta el propio Beckenbauer admitió que fue una jornada fea y triste para el fútbol. La confirmación oficial muchos años después por uno de los jugadores implicados no hizo más que corroborar un tongo que no llegó a ser sancionado por falta de pruebas. Desde aquel día, los partidos decisivos de los Mundiales se comenzaron a jugar a la misma hora para reducir al máximo estas situaciones tan perjudiciales para la imagen del deporte rey.

Argelia se despedía así de la competición con dos victorias y una sola derrota. Eso sí, nadie podrá quitarle el honor de ser la primera selección africana de la historia en superar a un equipo europeo en un Mundial. La todopoderosa Alemania, vigente campeona continental en aquel momento, fue la víctima a la que vencieron contra todo pronóstico en un partido que sirvió para encumbrar a un grupo de jugadores que siguen siendo auténticas leyendas del fútbol magrebí como Belloumi, Menad y sobre todo el campeón de Europa con el Oporto, Rabah Madjer.

Argelia – Alemania (Primera fase Mundial 1982)

El partido inaugural del Grupo 2 en el Mundial 1982 enfrentaba a una de las favoritas al título contra una selección debutante, por lo que todos los pronósticos vaticinaban una victoria sencilla de la Mannschaft. Los primeros minutos del encuentro ratificaron este presagio y los teutones acechaban la portería argelina, principalmente de la mano de un Rummenigge que tuvo hasta tres ocasiones claras en las que estuvo muy cerca de abrir el marcador. El capitán alemán estaba bien secundado por Magath, Stielike y el ariete Hrubesch, con la intención de comenzar el torneo con buen pie y sin sorpresas. Los argelinos por su parte defendían muy juntitos y serios confiando en las arrancadas de su estrella Madjer para meter el peligro en el cuerpo a la experimentada defensa europea. La primera mitad fue un monólogo de una Alemania que abusó excesivamente de los centros ante una retaguardia argelina muy fuerte en los balones aéreos. (No perderse el despeje de chilena con las dos piernas de un defensa argelino, más propio de un acróbata del Circo del Sol). Se llegó al descanso con la sensación de que el gol de la Mannschaft llegaría por propia inercia.

La segunda parte comenzó por los mismos derroteros, pero en la primera contra africana Schumacher repelió el balón y Madjer estuvo muy atento para rematar el rechace y poner el 1-0 en el marcador. Alemania estaba muy nerviosa y aunque intentaba lograr el empate empezó a protegerse de las cabalgadas de su rival, especialmente de Madjer, que podían sentenciar la contienda. Littbaski y Breitner tuvieron sus ocasiones pero finalmente fue Rummenigge el que hacía la igualada con un remate a puerta vacía tras un gran centro lateral. Segundos después del gol y sin tiempo a digerirlo, una jugada calcada de Argelia fue rematada esta vez por Belloumi que devolvía la ventaja a los suyos.

Quedaban poco más de 20 minutos y Alemania comenzó el asedio. El poderío aéreo de Hrubesch era una amenaza constante para Argelia con varios remates que no entraron por muy poco. Además, un gol anulado por un leve empujón, una falta muy peligrosa lanzada desde dentro del área o un balón al larguero de Rummenigge dejaban claro que aquel no era el día de los teutones y que el balón no quería entrar. Todos los esfuerzos fueron en vano y Argelia hacía historia con una victoria de prestigio que les dejaba con pie y medio en la siguiente ronda. Nada hacía presagiar que días después el pacto entre Alemania y Austria les dejaría fuera de un Mundial en el que tenían todos los mimbres de haber hecho historia para el continente africano…

 

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