El Delfino Pescara 1936, es un humilde equipo italiano de la región de Abruzzo que ha pasado la mayor parte de su historia entre la segunda y la tercera división del país, con apenas 7 apariciones en la Serie A. Tras su quiebra en 2009 se preveían tiempos duros para el club, pero fueron capaces de resurgir de sus cenizas apenas 3 años después en la temporada 2011 / 2012 de la mano del entrenador Znedek Zeman, un trotamundos que ya había ascendido al Foggia a la máxima división del fútbol italiano dos décadas antes. Tras un sprint final en el que lograron hasta 7 victorias consecutivas que les catapultaron hasta la primera posición de la tabla, el Pescara logró el título de la Serie B. El Stadio Adriatico celebró esta proeza al ritmo del himno del club, una canción con una melodía muy familiar para los amantes de Manolo Escobar…

Uno de los principales culpables del retorno del Pescara a la Serie A tras 19 temporadas fue su director deportivo, capaz de juntar en la misma plantilla a tres promesas que años después llegarían a ser grandes estrellas del fútbol italiano y referencias de la squadra Azzurra. Parece mentira que Verratti, Immobile e Insigne coincidieran en este Pescara diseñado para la gloria. El actual jugador del PSG nació en la región de Abruzzo y desembarcó en las categorías inferiores del Pescara muy joven hasta que logró hacerse un hueco en el primer equipo en 2009 con apenas 16 años. En cambio, la dupla ofensiva compuesta por Ciro y Lorenzo fue posible gracias a las cesiones de Juventus y Nápoles, respectivamente, que buscaban foguear a sus canteranos.

El punto de inflexión de la temporada fue el partido en el Stadio Adriatico contra el Livorno. El equipo visitante sacó un 0-2 que complicaba el ascenso del Pescara, pero la noticia estaba en lo extradeportivo, ya que se vivió una trágica escena con la muerte en pleno partido del futbolista «livornese» Permario Morosini. Aquel shock cambió la actitud del conjunto de Abruzzo que ganaría todos los encuentros que quedaban por jugarse. La delantera del Pescara concluyó el torneo con unas cifras increibles: 16 goles de Sansovini, 20 de Insigne y 28 del capocannoniere de la Segunda División, Ciro Immobile. El ascenso se consumó con una victoria en el Luigi Ferraris de Génova ante otro de los favoritos al ascenso, la Sampdoria, que contaba en sus filas con un joven jugador argentino que había despuntado en la cantera del F.C Barcelona, Mauro Icardi. Tras un duro playoff el conjunto genovés también acompañaría al Pescara en su aventura en la Serie A.

Sampdoria – Pescara (Serie B italiana 2011 – 2012)

En la penúltima jornada de la temporada, dos favoritos al ascenso se enfrentaban en el Luigi Ferraris, feudo de la Sampdoria. Los locales sabían que solo les valía la victoria y por ello dieron el primer arreón de la mano de Foggia y Pozzi, los jugadores ofensivos con más peligro del equipo genovés. Los de Liguria no supieron materializar su dominio inicial y lo acabaron pagando. Desde la grada les alentaba Roberto Mancini, exjugador de la Samp durante 14 temporadas y con un buen amigo en la realización, ya que no pararon de enfocarle durante todo el encuentro. El Pescara, consciente de su potencial atacante, esperó su oportunidad y ésta llegó tras un jugadón de Verratti con autopase incluido que acabó en una asistencia a Caprari que abrió el marcador. Por cierto, vaya entrada criminal le hacen al actual jugador del PSG en el momento del pase.

Apenas 10 minutos después el portero argentino de la Samp, Romero, (actualmente en el Manchester United) se complicó tras una cesión que no supo resolver e Immobile, el más listo de la clase, no perdonó y aumentó la distancia en el luminoso con un 0-2 que plasmaba la pólvora del Pescara en ataque. La Sampdoria no se rindió apoyándose principalmente en la figura de Pozzi, un delantero de los que no paran de incordiar a la defensa. En una gran jugada de los genoveses el atacante local fue derribado en el área y tuvo en sus botas la posibilidad de recortar la distancia pero lo tiró directamente fuera. Poco después se llegó al descanso de un partido que parecía dominado por el Pescara y un Verratti que era el amo y señor del mediocampo.

La segunda parte fue un toma y daca en el que tanto Pozzi como Insigne tuvieron varias ocasiones para mover el marcador pero aquella tarde estaba destinada para un jugador poco habituado a marcar goles como Caprari, que tuvo la fortuna de completar un doblete que sentenciaba el encuentro. Un golazo de sangre fría tras realizar varios recortes dentro del área. El postrero tanto del suplente Juan Antonio para los locales solo sirvió para maquillar un resultado que posponía el ascenso de la Sampdoria. El joven Icardi pasó totalmente desapercibido en un partido en el que el trío del Pescara demostró que estaban listos para cotas mucho mayores que todos ellos acabarían logrando.

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